domingo, enero 29, 2006

La paja en el ojo ajeno


Cuanto alboroto causó en el nuestro, a finales del año pasado, el debate en otros paísea sobre el Diseño Inteligente; y en contraste, qué poco efecto ha tenido en la opinión pública nacional el hecho de que el Gobierno esté instituyendo nuevamente la clase de religión en los colegios. A juzgar por los hechos, Colombia es un país que piensa en blanco y negro.

Dos supuestos avances logrados (en el papel) con la constituyente de 1991 son, de una parte el fortalecimiento de la libertad de culto (1), y otro bastante hipotético e irreal, el aseguramiento al ciudadano por parte del Estado, de las garantías para ejercer su derecho a la información veraz e imparcial (2).

Con el proyectado Decreto se obligaría al sistema educativo a adoptar una postura del pasado reciente, como fué la de incluir la clase de religión (la católica, salvo muy contadas excepciones) con carácter obligatorio y hacerlo ahora mediante el sistema más ‘cantinflesco’ que se pueda imaginar para éste fin: por votación. Es decir, los colegios volverían a enseñar los dogmas y prácticas de una religión en particular, adoptando ésta de acuerdo con la tendencia o gusto de la mayoría de los padres de familia, como de costumbre, con un pequeño sesguito a la propia ley (3).

Craso error por todo y por todo: al traste con la libertad de culto, al traste con la pretendida información verás e imparcial, al traste con el libre desarrollo de la personalidad, al traste con la Nación que busca la libertad y el orden, pero sobre todo, al traste con la esperanza de ofrecer en las aulas lo que verdaderamente necesitan los nuevos ciudadanos de Colombia: una formación integral, física, psíquica, intelectual, moral, espiritual, social, afectiva, ética y cívica.

Lo religioso se puede y se debe dejar para el hogar, pues sin duda, un individuo formado así será capaz de discernir libremente y resolver si practica el culto de su predilección… o ninguno.

.....................
Notas complementarias:
(1) y (2)
Constitución Política de Colombia:
ARTICULO 18. Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia.

ARTICULO 19. Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley.

ARTICULO 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación.
Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.


(3)
Ley 133 de 1994:
ARTÍCULO 6o. (literal h): La libertad religiosa y de cultos garantizada por la Constitución comprende, con la consiguiente antonomía jurídica e inmunidad de coacción, entre otros, los derechos de toda persona: De elegir para sí y los padres para los menores o los incapaces bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar, la educación religiosa y moral según sus propias convicciones. Para este efecto, los establecimientos docentes ofrecerán educación religiosa y moral a los educandos de acuerdo con la enseñanza de la religión a la que pertenecen, sin perjuicio de su derecho de no ser obligados a recibirla. La voluntad de no recibir enseñanza religiosa y moral podrá ser manifestada en el acto de matrícula por el alumno mayor de edad o los padres o curadores del menor o del incapaz;

viernes, enero 27, 2006

250 Años y sigue tan campante



En éso consiste ser clásico y él es el mejor representante de la música llamada así. A ver cuantos de nuestros ídolos musicales de hoy estarán vigentes dentro de cinco años. Del "amado de Dios" podría escribir mucha carreta, pero mucho más rico invitar a escuchar su música...durante todo el día de hoy. Algo así como una Mozarthon. Enero 27 de 2006 (H.J.C.K.)

sábado, enero 21, 2006

Sigue la fiesta

(Do it click both here)
La afición está en la sangre
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Max Schreck en Nosferatu (1922) / Dirigida por F.W. Murnau

lunes, enero 09, 2006

Qué hay por allá arriba



Juicio en Italia contra Cristo, fallo en Estados Unidos contra Dios. Los dos hechos tienen gran relación entre sí y los considero un tema de rechupete en éste blog para comenzar el año. Hablaré en primera persona porque no hay otra forma de abordar un campo tan hondo, sin caer en errores científicos o teológicos, que la subjetividad del pensamiento propio.

En Italia, un señor de nombre Luigi Cascioli ha llevado ante la justicia al padre Enrico Righi, párroco de Bagnoregio (Viterbo), por sostener en un boletín de su parroquia publicado en 2002 que Jesús, hijo de José y María, nació en Belén y creció en Nazaret. Los cargos: abuso de la creencia popular y sustitución de persona. Cascioli afirma que la Iglesia es culpable de abusar de la creencia popular y aprovecha su prestigio para inventar cosas y hacerlas pasar por hechos reales y con su acción judicial busca confrontar la existencia de Cristo, el personaje (mítico o histórico) que partió la historia del mundo. “No espero que me den la razón y emitan una sentencia sobre la inexistencia de Dios. Pero después haremos un recurso en el Tribunal de La Haya.”

En Harrisburg, Estados Unidos, un juez falló contra la existencia de Dios, al negar que en los colegios oficiales se hable de una ‘inteligencia neutra’ para explicar la creación del mundo, pues detrás de ella se asoma un soplo divino. El juez concluyó que introducir el concepto en el currículo oficial prohibía la enseñanza de teorías científicas que disgustan a ciertas sectas religiosas y constituía una violación impermisible a la Primera Enmienda, que cierra la puerta a la promoción de doctrinas religiosas en establecimientos seculares de educación.
Juicio en Italia contra Cristo, fallo en Estados Unidos contra Dios. La pretensión de poseer ‘la verdad’ sobre el origen de la vida hace mezquinos a los pequeños hombres, quienes intentan inferir un sentido masivo a la vida de cada persona. Así son los fanáticos religiosos y los rabiosamente ateos. En medio de tanta violencia, inequidad, intolerancia y miseria humana, el hombre de hoy debate aún el tema de la creación, pues no llega (ni llegará) a entenderlo en esencia, salvo que logre sobrevivir unos cuantos milenios más.

Creo que Cascioli se confunde de plano al pensar que Dios desaparecerá si se demuestra que Cristo no existió. La trilogía sacra que profesa el Vaticano, Padre Hijo y Espíritu Santo, es tan solo un dogma de fe que comparte el mundo católico. No profeso ninguna religión pero no obstante siento que estoy en Dios, en la medida en que soy consciente de la existencia de dos grandes fuerzas, una creadora y otra destructora, por simplificarlo de alguna forma. La mayor parte de mi ser le pertenece a la primera y le casca seguido a la segunda, cada vez que ésta quiere imponer su voluntad. En el caso de los criminales o los terroristas, por ejemplo, la fuerza destructora prima dentro de ellos y le casca a la creadora, sobre todo al momento de querer pensar positivamente.

He llegado a la genial conclusión de que una cosa que distancia a los humanos sobre sus ideas son las palabras, los nombres, los significados. Es decir, existe un problema eminentemente semántico. Cuando escribí hace algún tiempo “Dios no es play, o sea, está out” muchos entendieron que se trataba de un escrito religioso y no lo era. Para ahorrar energía y ponerme de acuerdo rápido con usted, desde hoy no volveré a hablar de Dios, sino que hablaré de ésa Gran Mano Creadora que reconozco en todo lo bueno, en lo maravilloso, en lo grandioso y que abreviadamente llamaré GMC. La GMC que está presente en la naturaleza de tantas formas, está presente en nosotros mismos (que somos parte de la naturaleza, aunque no lo crea) y es la materia prima de lo bueno que hacemos o construimos.

Ésa GMC no merece estar simplemente simbolizada en templos fríos y lujosos; la GMC vive, se levanta y se acuesta con nosotros. Porque la GMC la sentimos a través de la CC (Conciencia Cósmica), que nos eleva y nos hace sentir en comunión con el Universo. Alguna vez entendí que esta Conciencia Cósmica es el mismo Espíritu Santo de que hablan los curas. Fácil: lo que toca es quitarle el sexo, las barbas, la túnica, el triangulo dorado y bajar de la nube al tal dios de las señoras beatas (que es tan humano como ellas) y nos quedará solita la GMC. Si usted no me cree, siga caminando por Chapinero y no se complique tanto la vida.
Así las cosas, ¿que tanto importa para la GMC que haya existido Cristo o que éste sea solo una fábula? Para mí lo básico no es Cristo sino la doctrina cristiana y su aplicación en nuestros días. Definitivamente se les fue la mano dotándolo de tantos superpoderes: Hijo de la GMC hecho hombre (que tal la GMC en ése cuento de hacerse un hijo a imagen y semejanza para que lo crucificaran luego), sin pecado concebido (el sexo y la procreación son naturales y solo José se creería el cuento de que fue la CC la que preñó a María) y el colmo máximo, lo de la resucitada (tanta cosa para luego hacernos el feo y llevárselo a los cielos en vez de dejarlo enterrado aquí para futuras peregrinaciones a su tumba). Si todo obedecía a un plan ‘divino’, pobres Herodes, Pilatos, Judas y el mismo Pedro, porque la GMC les puso el papel de malos. Donde no hubieran hecho el trabajo sucio, entonces no hubiera habido cuento ni nada.
Ahora bien, el tema del juez en Estados Unidos es también chistoso, porque se trata de la lucha de poder entre quienes votan porque el mundo se haya hecho solo y quienes votan porque lo haya hecho la GMC. La verdad es que ninguno lo sabe a ciencia cierta, pero mientras lo descubren quieren estar seguros de que en las escuelas se tenga una sola versión. ¿Y que pasa si tuvieran ambas? Si la pluralidad ideológica no afecta a la ciencia, menos a la GMC.
Pienso que lo verdaderamente central de toda ésta discusión es la desmitificación y consecuente derrumbe del poder de la Iglesia (de las iglesias de los hombres). Es hora de descubrir que el verdadero templo está dentro de nosotros mismos. Para ello no hay necesidad de hacerle zancadilla a la GMC, porque de golpe se nos parte la pierna.