
Hice mi fortuna a costa de Matt Groening, vendiendo libros de los Simpson. Recuerdo especialmente aquella pérfida y perversa “Guía para la vida”, escrita por Bart Simpson (con la colaboración de Matt). Muchos papás de ‘niños bien’ del Anglo Colombiano, incluyendo a la futura Primera Dama, Tutina de Santos, aún me guardan amargo rencor por los supuestos estragos que causaría en sus hijos la lectura de la filosofía Simpson. Siempre he creído que mirarse en el espejo tras una noche de farra y licor resulta aterrador e indeseable.
Más promocionada que la revelación de las ‘razones de Estado’ de Uribe para soltar a Granda y a 200 forajidos más, la película Los Simpson finalmente se estrena hoy. Con seguridad muchas de las sillas de los cines de Bogotá estarán ocupadas por esos niños y, de golpe, por algunos de sus papás. Han pasado 11 años desde entonces y todo parecería indicar que el libro fue a parar finalmente a las manos de los papás de los niños, pues algunos de ellos, como el esposo de Tutina, han aplicado al pie de la letra lo que sus hijos leían más bien con gracia. Es que a veces los hijos entienden mejor que los papás.
Acostumbrados a repetir frases recurrentes como aquella de que “Colombia es un país lleno de ‘gente de bien’, aunque con algunos bandidos”, no vacilo en afirmar que esa ‘gente de bien’ decimos una cosa, pensamos otra y hacemos otra bien distinta a las anteriores. Si no fuera así, existiría un consenso real y unánime contra la delincuencia organizada, hoy mal llamada paramilitarismo, parapolitiquería, narcotráfico, secuestradores, piratería, guerrilleo, boleteo, traqueteo, contrabandeo y otros males menores que, por cierto, dan más cárcel que cualquiera de los anteriores. Pero la sociedad pareciera dividirse ahora entre los que apoyan tácitamente a los paramilitares y los que admiran el ‘heroísmo’ de la guerrilla. Y mientras tanto esas dos bandas de narcotraficantes, en asocio con otros malhechores, incluidos ‘señores bien’ de cuello blanco, acaban con lo que queda de país.
Estos son nuestros verdaderos narquetipos sociales, en un país mafioso donde su gobernante se atreve a arremeter contra
Ante sentencias o fallos de
Resulta increíble la coexistencia de mundos tan lejanos en una misma nación. Un pueblo víctima que trata de expresar su dolor y su inconformidad hablando ante el Congreso, sembrando simbólicamente la plaza de Bolívar, recorriendo duras carreteras hasta la capital, o a pié por la libertad de un hijo o en una caravana de protesta por el abandono de las comunidades indígenas; mientras, presenciamos a un Presidente que clama por los derechos de los asesinos y de los corruptos, a unos parlamentarios corruptos que abandonan la plenaria para no escuchar de boca de las víctimas los horrores cometidos por esos asesinos y una Corte que debe soportar la arremetida del Ejecutivo, ante su valeroso acto de desarmar la coartada gubernamental con la que se busca absolver a asesinos y a corruptos mediante un ‘proceso de paz’ que nadie estaba pidiendo y que solo traerá más impunidad e injusticia. ¿Cuál reparación?
El resto del país estaremos contentos viendo Los Simpson, sin darnos cuenta de que la doble moral social que tanto critica Groening a los norteamericanos es la misma que practicamos campeonamente los colombianos. Con el perdón de Tutina y Juan Manuel.

2 comentarios:
Hola!.
Realmente me siento tan identificado con su comentario, es precisamente todo eso que usted enuncia ahí, lo que ha acontecido y lo que ocurre y ocurrirá durante un tiempo mas, lo que ocurre a través de una fachada de bienestar elitista y de reinante armonía supuesta, dada a conocer, gracias a muy importantes y consolidados contactos, al mundo entero a través de medios masivos como cnn, que masifican mentiras dichas por el ejecutivo, excusandose en la repetición textual de argumentos emitidos por el gobierno del país.
que maravilloso como todo se oculta y se muestra no virginalmente pero si de forma madura y dichosa.
Pues qué bien, Mauricio. Ya somos bastantes los que no mordimos el anzuelo del hombre que trabaja trabaja y trabaja y seguramente por so es muy bueno, aunque pasen las cosas que pasan, aunque proponga lo que propone y aunque actúe como actúe...
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